La importancia de los servicios profesionales de traducción

Todos hemos encontrado traducciones divertidas cuando viajamos al extranjero o incluso en casa. No es tan difícil estropear una traducción, pero a veces tiene consecuencias muy negativas. Aquí hay nueve ejemplos que ilustran por qué la traducción se debe dejar a los profesionales.

  1. Una palabra muy cara
    En 1980, el comatoso Willie Ramírez fue ingresado en un hospital de Florida. Los amigos y familiares del joven de 18 años solo hablaban español, por lo que se llamó a un miembro del personal bilingüe para que tradujera entre la familia y los médicos. La familia Ramírez creía que el niño tenía intoxicación alimentaria, pero esto no se interpretó correctamente. El miembro del personal tradujo “intoxicado” como “intoxicated”. Si bien parece ser lo mismo, dicha palabra en inglés es algo así como “envenenado” en español. Ramírez en realidad tuvo una hemorragia intracerebral, pero los médicos lo trataron por una sobredosis intencional de drogas, ya que los síntomas del niño correspondían a este diagnóstico. La demora en el tratamiento correcto hizo que Ramírez se volviera tetrapléjico: debido a esto, se le pagó un acuerdo por negligencia de $ 71 millones.
  2. Lujuria presidencial
    En 1977, el presidente Carter viajó a Polonia. En lugar de contratar a un intérprete polaco, el Departamento de Estado había contratado a uno ruso. Aunque el intérprete sabía polaco, no era un intérprete profesional en el idioma. Esto hizo que interpretara incorrectamente las declaraciones de Carter, lo que resultó en oraciones como “sus lujurias por el futuro” en lugar de “sus deseos por el futuro”. ¡Bueno, al menos los medios se rieron!
  3. Te enterraremos –más información
    El primer ministro soviético Nikita Khrushchev pronunció un discurso durante la Guerra Fría en el que le dijo a los Estados Unidos: “los enterraremos”. Esto fue tomado como una grave amenaza por los estadounidenses, que creían que Rusia estaba planeando un ataque nuclear contra el país. Sin embargo, la oración se tradujo demasiado literalmente: lo que Jruschov realmente quiso decir estaba más cerca de “viviremos para verte enterrado” o “viviremos más que ustedes”.
  4. Merodear te costará
    El banco HSBC cometió un gran error de traducción en 2009: su frase “no asumir nada” se tradujo como “no hacer nada” en varios idiomas. Le costó al banco diez millones de dólares comenzar una campaña de cambio de marca para deshacer el daño.
  5. La mala traducción causa devaluación del dólar
    Las malas traducciones pueden incluso afectar el mercado de divisas. Una visión general del informe financiero especulativo en los noticieros chinos fue traducido con un tono más autoritario y concreto en su traducción al inglés. Cuando la mala traducción llegó a la red mundial, el valor del dólar estadounidense se desplomó.
  6. Moisés, ¿qué es eso en tu cabeza?
    Los traductores incluso tienen un santo patrón que se desliza de vez en cuando. San Jerónimo estudió hebreo para traducir el Antiguo Testamento al latín desde su fuente original en lugar de la versión griega. En su versión latina, Jerome había traducido la palabra hebrea para “resplandor”, “karan” como “cuernos”. Este error ocurrió porque interpretó la palabra hebrea en el texto original como “keren”, que significa cuernos. Es por eso que Moisés ha sido representado con cuernos durante un siglo. También es la fuente del estereotipo ofensivo “judío cornudo”.